En el ocaso de su vida, un grupo de ancianos de San Gil, Santander, se dio cuenta que podría encontrar mucha diversión, a pesar de las limitaciones de su edad, en el mundo cibernético.

Además de tejer, hacer manualidades, estas personas de la tercera edad tienen un nuevo reto, aprender a manejar un computador.

Alicia Ángel, una de las personas de la tercera edad beneficiada afirma que “pues me dio un poco de nervios porque de pronto daño el aparato”.

Por años fue un objeto extraño y desconocido, pero ahora pasan tardes enteras aprendiendo a chatear y actualizar su Facebook.

Estos 170 abuelitos de San Gil, además ven televisión, se alimentan y dejan fluir su imaginación y al menos por unas horas vuelven a ser niños y a divertirse con pequeñas cosas.