Esta fue la condena que recibieron Mariela Contreras Cruz, su hija Zuly Herrera Contreras y Argemiro Arévalo Romero, quienes se hicieron pasar como víctimas de la masacre de Mapiripán, ocurrida en julio de 1997, para recibir una millonaria indemnización.

El despacho sentenció a los implicados a pagar una pena de 67 meses de prisión, el pago de 255 salarios mínimos legales vigentes y, además, fueron inhabilitados para ejercer funciones públicas durante 44 meses.

Para la Fiscalía estas personas “engañaron a las autoridades para lograr una indemnización millonaria del Estado” cuando se hicieron pasar por víctimas de una masacre cuando realmente no lo eran.