Más de 60.000 muertos, cerca de 2,3 millones de contagiados, miles de desempleados y de empresas en quiebra son algunas de las consecuencias de la pandemia de COVID-19 en Colombia un año después de que se detectara el primer caso en el país.

Hasta el 6 de marzo de 2020 Colombia vivía en su normalidad, observando con aprensión la propagación de la pandemia por todo el planeta, hasta que le llegó el turno: una mujer de 19 años que había regresado de Milán (Italia) fue el primer caso positivo y a partir de entonces todo cambió.

 

 

Los contagios diarios fueron creciendo y diez días después ocurrió la primera muerte, la de un taxista en Cartagena de Indias.

Luego vino el aumento acelerado de las cifras y hoy el país ocupa el puesto 11 en contagios, con 2.269.582, y el 12 en fallecidos, con 60.300.

La de 60.000 fallecidos obviamente es una cifra muy importante, muy grande“, dijo Víctor Muñoz, director del Departamento Administrativo de la Presidencia, que tiene a su cargo hacer realidad la vacunación masiva e impulsar la reactivación económica del país.

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Muñoz subraya que si bien las cifras son altas, el país empezó a prepararse antes de que se detectara el primer caso y eso evitó el colapso de los servicios sanitarios.

“Se tomaron decisiones muy importantes como fue duplicar la capacidad que teníamos en unidades de cuidados intensivos. Colombia pasó de tener cerca de 5.700 UCI a tener más de 12.000, lo cual nos permitió enfrentar la parte más dura de la pandemia“, afirmó.

De la misma manera, el país multiplicó la capacidad de hacer pruebas PCR pues hace un año tenía solo un laboratorio habilitado y hoy son 165, agregó.

 

 

 

Costo económico y social

El confinamiento estricto nacional, que comenzó a finales de marzo y se prolongó casi seis meses, hasta el 1 de septiembre, para mitigar la propagación de COVID-19, con el cierre de más de 53.000 empresas solo en la capital, según la Cámara de Comercio de Bogotá.

Un estudio de la Corporación Interactuar reveló en octubre que hasta entonces el 10 % de las microempresas colombianas se había declarado en quiebra por el confinamiento y el 65,7 % estaba sin capital de giro para sus operaciones.

Con semejante panorama el empleo formal, que ya venía mal, acabó convertido en otra víctima de la pandemia.

 

 

En el caso del empleo tuvimos una caída, una tasa de desempleo que llegó en el momento más crítico, que fue abril, al 21 %, pero logramos cerrar diciembre con una tasa del 13,4 %“.

Para atender la emergencia económica y social derivada de la sanitaria, el Gobierno destinó 4.157 millones de dólares al pago de subsidios, recursos que si bien son altos, han sido insuficientes para atender las necesidades de los más necesitados en un país donde hasta 2019 la tasa de pobreza monetaria se situaba en el 37,5 %.

La economía en su conjunto sintió el frenazo económico y el producto interno bruto (PIB) colombiano cayó en 2020 el 6,8 %, su peor resultado histórico.

 

 

Para este año se espera un crecimiento del 5 %, impulsado en parte por un ambicioso programa de reactivación y generación de empleos.

El Gobierno adquirió 61,5 millones de dosis a los laboratorios Pfizer, AstraZeneca, Moderna, Janssen (Johnson & Johnson) y Sinovac, de las cuales ya recibió 509.620.