Detrás de los grandes operativos contra el narcotráfico está uno de los más selectos comandos de la Policía. Son los hombres Jungla, 493 especialistas capacitados para curar heridas, destruir laboratorios y enfrentarse cara a cara con peligrosos criminales.

Colombia (año 1989), el país enfrenta uno de los capítulos de terror más cruentos de su historia. Mientras los bloques de búsqueda asesorados por la CIA y la DEA intentaban capturar a Pablo Escobar y a los grandes capos de los carteles del narcotráfico en las selvas de Caquetá, Guaviare, Meta y el Magdalena Medio.

Un puñado de 35 hombres de la Policía Nacional asesorados y preparados por las fuerza británicas ubicaban y destruían los laboratorios de cocaína que alimentaban el terror en las ciudades.

Eran los Comandos Jungla que hoy 30 años después llegan a 493 en todo el territorio nacional.

Son de los comandos más preparados de la Policía. Son expertos en supervivencia, se alimentan con lo mínimo, están capacitados para desarrollar misiones en las más difíciles condiciones climáticas. Son técnicos en enfermería, en detección de drogas y explosivos, y operaciones de rescate.

Sus aciertos operacionales los han obligado a extender su campo de acción a las zonas urbanas donde los nuevos mafiosos (los llamados narcotraficantes invisibles) se camuflan como prósperos comerciantes.

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Apoyados en los oficiales de Inteligencia de Antinarcóticos, han logrado desarticular las nuevas estructuras del narcotráfico que financian a grupos armados ilegales.

Alias ‘Otoniel’, el ‘Clan del Golfo’ y alias ‘El Contador’, son algunos de los objetivos de alto valor de su especialidad.