El oso andino, más conocido como el oso de anteojos, busca sobrevivir ante la caza y la pérdida de su hábitat, el bosque, por parte de campesinos. Para ello el restaurante el Ciervo y Oso y la fundación Wii organizaron una cena para buscar fondos que permitan la donación de estufas eficientes y de cercas para aislar el oso de los cultivos.

“Una de las grandes amenazas que tenemos para la conservación del oso es el desconocimiento que tenemos de nuestra fauna nacional y eventos como este nos lo ponen en la mesa literalmente hablando en la medida en la que nos deja ver que no es algo ajeno”, indicó Daniel Rodríguez, fundación Wii.

“Las estufas eficientes minimizarán la tala de bosque”, dijo Marcela Arango, restaurante El Ciervo y El Oso.

El menú de la noche fue inspirado en lo que come el oso que son en su mayoría frutas y algunas carnes y las personas conocieron un poco más el peligro al que está expuesto este animal.

“Nos acerca más desde lo urbano hasta la rural que es básicamente que es donde tenemos que trabajar en la conservación del oso”, agregó Rodríguez.

Fueron ocho platos en que los comensales le rindieron un homenaje al oso andino y firmaron un pacto para su protección buscando así que los campesinos respeten el espacio del oso y con cercados el oso respetará el lugar de los residentes.