Cristian Manuel había cumplido el sueño de su vida: tener una barbería propia. Lo hizo con ahorros de varios años de trabajo y la ayuda de un familiar.

Con el inicio de la cuarentena el año pasado, sus planes estuvieron a punto de acabarse.

“Fueron meses muy difíciles, en los que creí que íbamos a quebrar. Afortunadamente, las barberías fueron uno de los primeros negocios en volver a funcionar bajo la nueva normalidad, por lo que pudimos seguir a flote”, relata este hombre de 35 años.

Hoy son cerca de 10 millones de trabajadores independientes los que se han visto afectados por la emergencia del coronavirus y están optado por nuevas opciones para reactivar sus negocios.

De acuerdo con Ana Barrera, cofundadora y CEO de Aflore, en este escenario y frente a las nuevas alternativas de reactivación, las compañías fintech buscan ayudar a través de un modelo basado en la tecnología y la confianza, para que puedan acceder a los servicios financieros sin tener que comprometer su economía.

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“Algunos no necesitan endeudarse, pero muchos otros prefieren obtener sus préstamos en la informalidad. Esto sucede porque a pesar de que los bancos han hecho esfuerzos para desarrollar productos de inclusión financiera, no han logrado del todo servir a esta población”, comenta Barrera.

El 8 de septiembre del año pasado, a través del Fondo Nacional de Garantías (FNG), el Gobierno nacional anunció la ampliación de la línea de garantía para Trabajadores Independientes, que tiene una cobertura del 80 %.

Por lo anterior, se dispuso una línea de garantía por valor de $1 billón de pesos, que les permitirá a los trabajadores independientes acceder a créditos respaldados por el FNG, hasta por 21 millones ante instituciones financieras tradicionales, y a través de las compañías Fintech.

Estos créditos tendrán plazos variables que irán hasta 36 meses con un mínimo de tres meses de gracia.