Un juez penal de Bogotá avaló los argumentos y elementos de prueba presentados por la Fiscalía y emitió sentido fallo condenatorio contra el patrullero de la Policía, Néstor Julio Rodríguez Rúa, por disparar la granada de gas lacrimógeno que ocasionó la muerte de un menor de edad, durante las movilizaciones del 1 de Mayo de 2005, en el centro de la ciudad.

De acuerdo con los testimonios obtenidos, el funcionario, adscrito al Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), accionó un arma conocida como gaseador o truflay sin orden previa de sus superiores.

Adicionalmente, los peritajes de balística y los dictámenes médico-forenses evidenciaron que el patrullero desconoció los protocolos de uso dispuestos para este tipo de artefactos, y lo disparó de forma lineal y directa contra multitud.

Una de las granadas alcanzó a un joven, de 15 años, quien con otras personas acompañaba la jornada en la Carrera Séptima con calle 18.

La víctima murió cinco días después del hecho, producto del trauma craneoencefálico que le ocasionó el disparo.

El próximo 5 de marzo del año en curso, se conocerá la pena impuesta contra Néstor Julio Rodríguez Rúa, como responsable del delito de homicidio en la modalidad de dolo eventual.