El juzgado 19 de conocimiento de Bogotá condenó a ocho años de detención domiciliaria al subintendente de la Policía, Nelson Giovanni Tovar por su responsabilidad en la alteración de la escena del crimen del grafitero Diego Felipe Becerra en 2011.

En 2015 Tovar había aceptado su responsabilidad en la muerte del joven y se comprometió con la Fiscalía a ser testigo contra los otros involucrados en el homicidio de Becerra. Los delitos que le fueron imputados son avorecimiento al homicidio, fraude procesal y alteración de elementos materiales probatorios.

En la diligencia judicial del 27 de marzo de 2015, el uniformado declaró que él fue quien entregó el arma que sería puesta en la escena del crimen para acusar al menor de 17 años de cometer un supuesto atraco.

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“Llegamos en la moto, nos bajamos y se me acerca Navarrete; entonces le digo que quién es él, había un señor vestido de negro, de color oscuro, tenía una gorra oscura. Navarrete me dijo que tranquilo, que es el asesor jurídico de Bogotá. Navarrete me pregunta que en dónde está (la pistola), yo la saco del bolsillo, se la iba a entregar a él, el señor de negro estaba ahí al lado, relativamente cerca. Escucha lo que estábamos hablando y se nos arrima y nos dice que si la habíamos disparado y le dijimos que no. Él nos dice: vayan, la disparan a la vuelta”, dijo el subintendente en la diligencia.

Además Tovar aseguró que tras realizar el tiro, volvieron al sitio de los hechos para entregar el arma al patrullero Wilmer Alarcón, quien fue condenado por dispararle a Diego Felipe Becerra y se encuentra prófugo de la justicia.

Por último, Nelson Giovanny Tovar pidió protección de la Fiscalía por ser víctima de amenazas en su contra y contra su familia.

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