La Sala Disciplinaria de la Procuraduría suspendió por tres meses al director del curso, capitán Salvador Francisco Orjuela Echandía y separó de las Fuerzas Militares e inhabilitó por el término de 15 años al subteniente Richard Antonio Torres Ariza, al sargento viceprimero Elkin Fidel Oñate Candama y al cabo segundo Obert Arley Zurita Soto, quienes impartían instrucción a los infantes y a otros uniformados.

El ente de control demostró que los implicados participaron en la capacitación efectuada en la Base de Entrenamiento de Infantería de Marina con sede en Coveñas (Sucre), durante la cual golpearon indiscriminadamente al grupo de estudiantes que asistieron a la práctica.

El Ministerio Público determinó que aunque se trataba de un simulacro de secuestro, el uso de ramas o palos para agredir a los uniformados fue un acto reprochable, no solo disciplinariamente, sino también a la luz del Código Penal Militar y del Código Penal.

La falta de Orjuela Echandía fue calificada como grave cometida con culpa grave, por permitir que agredieran y maltrataran física y sicológicamente a los alumnos a pesar de ser el responsable de velar por la seguridad de los estudiantes durante las pruebas.

La entidad finalmente calificó como gravísimas las conductas cometidas por los miembros de la Armada Nacional Torres Ariza, Oñate Candama y Zurita Soto, quienes instruyeron el curso, por actuar con la intención de causar daño a los asistentes.