En un verdadero misterio se han convertido las desapariciones cuando jóvenes pasan por el Bajo Cauca antioqueño, familiares aseguran que se trata de un reclutamiento por parte de grupos armados.

El pasado 21 de enero Carlos Lopera, de 20 años, salió de su casa en Medellín rumbo a Cartagena con el sueño de conocer el mar.

Le dijo a su familia que se iría montado en mulas, pero desde entonces desapareció y no hay rastro de su paradero.

Él salió de la casa caminando. Salió con esa persona que dijo que se iba a ir. No conocemos nada de esa persona que es mayor que él”, manifestó María Esperanza Rico, abuela del desaparecido.

 

 

Un drama similar vive la familia de Wilmar Román, un menor de 17 años, que viajó a Montería con un grupo de amigos y desapareció en Cáceres, Bajo Cauca cuando también venía montado en un camión.

“Él me dijo que se había ido con amigos de acá y se encontró con otros allá en Montería. Estuvieron 12 días y luego dicen que se apartaron de ellos”, aseguró Janet Moná, mamá del menor desaparecido.

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Los dos casos se conocen luego de la desaparición de ocho jóvenes del Eje Cafetero, también en el Bajo Cauca  antioqueño.

 

Sus familiares aseguran que estarían relacionadas con un posible reclutamiento de jóvenes por parte de grupos armados.

Hay una bomba de gasolina en Cáceres y las mulas siempre paran allá y por eso los grupos armados aprovechan para llévaselos. Mucha gente habla que los muleros los están entregando porque están cansados de ellos”, añadió la señora Janet Moná.

Hoy piden ayuda de la justicia, pues dicen que ni la Fiscalía ni la Policía les dan respuesta a las denuncias, ni cómo avanza la investigación.