Al menos 200 familias están a la intemperie y sin saber cuál será su rumbo luego de ser desalojados del jarillón del río Cauca, oriente de Cali.

En el fuego quedaron los trozos de madera y guadua con que estaban construidas las viviendas.

“Se metieron, nos tumbaron nuestros ranchos, los prendieron”, indicó Faizury Perea, habitante desalojada.

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Una de las personas que tuvo que abandonar el terreno es María Margarita Castrillón y su hija de once años. Ahora solo espera en medio de la incertidumbre la posibilidad de encontrar algún tipo de ayuda.

Según la Alcaldía, estas personas ocuparon irregularmente los terrenos del jarillón y sus construcciones ponen en riesgo a la ciudad durante alguna creciente del río Cauca.

Más de 1600 cambuches que estaban construidos en 1.3 kilómetros fueron derribados.