El más reciente informe de la Fundación Paz & Reconciliación y la Iniciativa Unión por la Paz arrojó que en municipios de Nariño, en el Catatumbo, Norte de Santander, Antioquia y en el Caquetá se están presentando los mismos ingredientes de una intensificación de los cultivos de coca que ya podrían estar por el orden del 52%.

La intensificación de la erradicación forzada y el ataque de la Fuerza Pública a los campesinos cocaleros “le asestan un golpe mortal» al  propósito de tejer una alianza con las comunidades, pues según el informe “el Estado está perdiendo la gran oportunidad de ocupar territorios claves”.  

La presencia de actores armados ilegales no es la única causa que podría explicar lo que ocurre en Tumaco, «variables asociadas a la permanencia de economías ilegales y la debilidad en la respuesta institucional para mitigar estos fenómenos» permiten entender las causas de la tragedia que vive hoy el municipio y que se puede repetir en otras zonas.

Vea el informe completo: Tumaco entre la guerra y la paz 

A esto se suma que los territorios que eran de las Farc, en la actualidad los están copando otros actores armados como son las bandas criminales, el clan de golfo y el Eln. Pues la fundación alerta que desde la salida de las Farc, como actor del conflicto armado, Tumaco ha sido un foco de tensiones armadas producto, de su posición estratégica para el tráfico de drogas por el corredor pacífico.

Entre varias recomendaciones en su informe, a corto, media y largo plazo, la fundación plantea una nueva estrategia, que en lugar de centrarse en atacar los cultivos de los campesinos, “podría enfocar sus esfuerzos en controlar las rutas de los insumos y laboratorios de los extensos cultivos de coca”.

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VANESA PERALTA – CM&