Con miles de combatientes y una extensa red de apoyo en ciudades, el ELN se alzó en armas en 1964 y es la última guerrilla reconocida en Colombia, tras el acuerdo de paz que condujo al desarme y transformación de las Farc en partido político.

El 30 de marzo de 2016, el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla del ELN anunciaron el inicio de una mesa de negociación tras dos años de diálogos exploratorios y confidenciales, que avanzaban desde el 2012 paralelamente a la negociación con las Farc en La Habana, Cuba.

El delegado del gobierno Frank Pearl y el delegado del ELN, Antonio García, firmaron una agenda de seis puntos en Caracas, Venezuela, con el acompañamiento de los gobiernos de Cuba, Noruega, Chile, Brasil y Venezuela. Pero la tensión por el secuestro y liberación del excongresista Odín Sánchez Montes de Oca y la discusión de un cese bilateral del fuego, retrasaron el inicio de los diálogos hasta el 7 de febrero de 2017, cuando se instaló la fase pública en Quito, Ecuador. El gobierno delegó a Juan Camilo Restrepo y la guerrilla a Pablo Beltrán.

El proceso se hacía lento, no solo por el ritmo en la mesa de negociación, sino por los hechos de guerra que escalaban el conflicto en el país, como los ataques al oleoducto Caño Limón-Coveñas, en los departamentos de Arauca y Boyacá, lo que llevó al gobierno de Juan Manuel Santos a evaluar y suspender el proceso de paz en enero de 2018.

La segunda parte de la negociación se desarrolló en La Habana, Cuba, y el gobierno delegó como jefe negociador a Gustavo Bell para oxigenar un proceso que estuvo empantanado desde sus inicios.

Por más de dos años, la agenda de diálogos logró pocos acuerdos, el más significativo fue un cese al fuego bilateral y temporal, entre el 1 de octubre de 2017 y el 12 de enero del 2018, que tuvo el acompañamiento de la Organización de las Naciones Unidas, países garantes y la Iglesia católica.

Los diálogos se mantuvieron hasta la última semana del gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos, en agosto del 2018. Cuando el presidente Iván Duque asumió el poder, decidió congelar y evaluar la negociación con la segunda guerrilla más antigua de Colombia.