A través de un comunicado, la Cruz Roja Colombia y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), hicieron un llamado a “respetar y proteger en toda circunstancia a los pacientes, al personal, las instalaciones y los medios de transporte sanitarios”.

Resaltaron que impedir su trabajo puede resultar “en un aumento de la mortalidad por falta de atención a heridos o enfermos, un aumento de las enfermedades por falta de tratamiento y de programas de prevención, y la exposición a la población a peligros adicionales por traslados innecesarios”.

Recordaron la problemática del paro armado en Norte de Santander que se vive actualmente, donde recientes acontecimientos en el Catatumbo, preocupan especialmente a las dos instituciones.

“Impedir que la misión médica preste sus servicios es injustificable”, dijo Christoph Harnisch, jefe de la Delegación del CICR en Colombia.

“Es indispensable garantizar la atención en salud de toda la población. Interferir con la misión médica puede poner en peligro a muchas personas que necesitan atención y cuidado por parte de personal calificado”, agregó Judith Carvajal de Álvarez, presidente nacional de la Cruz Roja Colombiana.  

Finalmente, insistieron en que “la protección a la misión médica” es fundamental para garantizar el derecho a la salud, incluidos los servicios de urgencias de toda la población.