La historia de un hombre nacido en Santo Tomás, Atlántico, parece de telenovela. Una con más de mil capítulos que comenzó en 2016, cuando el tomasino, en una relación extramatrimonial, tuvo una hija.

Sin embargo, dos años después, el hombre no le veía parecido físico a la niña con él, ni con sus hijas del matrimonio; dudaba de que la pequeña fuera su hija.

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«Un día hice lo posible para hacerle la prueba de ADN y llevé a la niña. Le comenté a la mamá que la iba a llevar a Barranquilla a comprarle los zapatos. Se le hizo la prueba de ADN y arrojó que no era compatible conmigo. Le comenté a la muchacha lo que estaba pasando, que la niña no era hija mía. Que si había estado con otra persona me dijera la verdad», relató el hombre.

El paso siguiente, era la prueba de ADN para la madre de la niña. Así, salía de la duda que lo atormentaba.

«Luego le hago la prueba con la niña y sale que también es incompatible. Yo dije: aquí pasa algo. Esto tuvo que ser un error en el hospital».

Con un derecho de petición, el hombre consiguió que en el hospital le entregaran el listado de los nacidos vivos el día que en que su hija vio la luz de la vida.

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Así llegó por Facebook a una mujer que vivía en el departamento del Cesar y que en su perfil tenía una foto de una niña: idéntica a él y a sus hijas del matrimonio.

«Le comenté la situación a la muchacha. Le dije que lo más seguro es que ella tuviera a la hija mía y yo la de ella», narró el hombre.

Una prueba final de ADN a la niña que ubicó en Chimichagua, Cesar, le permitió encontrar a la que realmente era su hija de sangre.

Ahora las dos mujeres, el hombre y las dos niñas, asisten a terapias para superar el trauma que han vivido mientras inician acciones penales en contra del hospital. Final de la novela que como el patrono del pueblo Santo Tomás, ver para creer.