La primera vez que se habló de hacer un túnel para cruzar los Andes de Quindío, como llamaba Humboldt y el sabio Caldas a la que hoy todos conocemos como Cordillera Central fue en 1913.

En ese entonces se hablaba de un túnel para el ferrocarril.

Hoy y después de muchos ires y venires, de muchos gobiernos que trabajaron en hacer realidad esta obra, grandes sobrecostos y múltiples errores de contratación, por lo menos en el sentido desde el Quindío al Tolima, el Túnel de la Línea será una realidad.

“La obra queda en la segunda geología más compleja del mundo”, dice Juan Esteban Gil, director de Invías.

Una megaobra que traerá, además, alivios a los transportadores que se ahorrarán más de una hora en el duro camino y reducirán sus costos de operación.

El túnel también significa desarrollo económico y turístico para el eje cafetero según comentó a Noticentro 1 CM&, el alcalde de Calarcá, Luis Alberto Balsero.

En medio de la celebración, la entrada en operación del Túnel de la Línea este viernes, puso fin al mítico sueño de coronar los 22 kilómetros del Alto de la Línea.

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Este fin de semana la subida desde Calarcá hacia Cajamarca fue literalmente invadida por miles de ciclistas que no se querían quedar sin haber coronado uno de los ocho puertos montañosos más importantes del país.

Temido por muchos y respetado por todos, el Alto de la Línea quedará en el recuerdo de sufridas piernas que se atrevieron a desafiar la Cordillera Central.

Mientras los ciclistas le dicen adiós al mítico alto, los usuarios que quieran viajar en el sentido Ibagué – Armenia: deben cruzar por la vía existente en dos carriles unidireccionales.

Por ahora se trata de la primera fase de este proyecto.

Para abril se espera que concluya todo el proyecto que tiene más de 60 obras y que inicialmente costaba 629 mil  millones de pesos.

Hoy por los sobrecostos valdrá 2.9 billones.