En el marco de la operación Artemisa contra los delitos ambientales, el Ejército y la Policía destruyeron maquinaria para la explotación ilícita de oro en Nariño. Los criminales sacaban en promedio $10 mil millones en oro mensualmente.

A piedra recibieron a los uniformados que llegaron para destruir la maquinaria. Algunos de ellos prefirieron echar al agua los motores para que las autoridades no se los llevaran.

Los operativos se realizaron al margen del río Magüí Payán en Nariño donde bandas criminales han involucrado a algunas comunidades en la exploración ilegal de oro.

La insaciable sed de los grupos criminales por el metal preciado está causando graves heridas a los suelos y las fuentes de agua. El mercurio usado envenena lentamente la flora y fauna de la zona causando un gran desastre ambiental, una práctica que deja grandes recursos para los delincuentes.

Con el uso de explosivos, la Policía de Carabineros y la brigada contra la minería ilegal destruyeron dragas y maquinaria amarilla utilizada para este crimen ambiental.