A media asta amanecieron las banderas ubicadas en el parque principal de Chía. Con una eucaristía a las 6:30 a.m. el municipio despidió a la pequeña María José, de tan solo cuatro meses de nacida.

“Para nosotros ella será como un ángel, ya que una mano criminal le quitó la vida, un ser humano que no tiene perdón de Dios ni de la humanidad. Una persona que merece la pena de muerte”, aseguró Luz Marina Pinto, habitante de Chía.  

“Vine para pedirle a Dios por la paz de los niños para que no los sigan masacrando”, indicó Graciela Bosa, otra habitante de Chía.

Un altar que se creó es un homenaje a la niña, simboliza el dolor que vive cada una de las personas que se acercaron con velas y flores para rechazar este nuevo acto de violencia en contra de la infancia.

La Alcaldía de Chía decretó un día de duelo en el municipio. Los habitantes esperan que se tomen medidas definitivas para evitar que casos como esos se vuelvan a presentar en el resto del país.