Deisy, es una mujer de ese 48% que vive en el campo colombiano. Ha sufrido el rigor del conflicto, un tío suyo fue asesinado por el Ejército y presentado como falso positivo.

Ella y otros 18 familiares tuvieron que huir de su vereda Montebello en el suroeste antioqueño; se convirtieron en desplazados.

Durante 8 años no pudimos volver a nuestra tierra”, cuenta Deisy Tobón.

Tras esos amargos ocho años pudieron regresar y recuperar su tierra. “Recuperar la tierra es como volver a vivir”, dice Deisy.

Cuando volvieron y fueron reconocidos como víctimas del conflicto, la Agencia de Restitución de Tierras les aprobó tres proyectos productivos.

Forma parte de la tercera generación de una familia cafetalera.

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En medio del machismo de esas montañas paisas le ha tocado imponer su condición de mujer trabajadora.

Esa misma condición que tienen más de cuatro millones de mujeres trabajadoras rurales.

Deisy, es una de las 5.815.915 mujeres que hay en el campo colombiano. Hoy celebra el Día Internacional de la mujer rural.

Según las más recientes estadísticas del Dane, 40,5% de los hogares con mujeres cabeza de hogar en el campo están en situación de pobreza.

La fuerza laboral rural femenina es de 4.441.930 mujeres.

Según el Dane, el 82% de las mujeres rurales de más de 10 años de edad se dedica al suministro de alimentos, 79% a limpieza y mantenimiento, 52% al mantenimiento de vestuario y el 27% a cuidado de personas del hogar.

El ingreso promedio es de $ 339.227 para aquellas que desempeñan actividades agropecuarias.

En promedio, las mujeres rurales reciben el 65% del promedio de los ingresos que reciben los hombres rurales y trabajan 13 horas al día, frente a las 11 horas y media de los hombres.

El 83,6% se encuentran en informalidad laboral.