Cuatro personas, dos de ellas integrantes de una familia en Barranquilla, requirieron los servicios para realizarse la prueba de COVID-19, ya que uno de ellos había tenido contacto con una persona positiva.

Apartaron la cita para el día 21 de mayo, pero por cuestiones económicas concluyeron que no podían realizarse la prueba.

Sin embargo, el 23 de mayo recibieron por correo electrónico la respuesta de que habían resultado positivo para COVID-19 sin realizarse estos exámenes.

Esto llamó la atención de la Secretaría de Salud, la cual indagó y verificó aparentes errores humanos en el procesamiento de estas pruebas.

Por ello, solicitaron la intervención del Instituto Nacional de Salud.