El embarazo en adolescentes entre los 15 y 19 años descendió de 72 nacimientos por cada 1.000 mujeres en 2012 a 57 por cada 1.000 mujeres en el 2019.

Esto representa pasar de 155.890 nacimientos en el año 2012 a 117.633 en el año 2019, explicó Ana María Peñuela, coordinadora del Grupo de Convivencia Social y Ciudadanía.

Según estimaciones realizadas a partir de las estadísticas vitales del Dane, se registró una disminución de 38.257 nacimientos para 2019 en referencia con el año 2012.

Para Peñuela Poveda, esto se debe a una política de Estado fortalecida a nivel nacional y a una estrategia integral de niños, niñas y adolescentes con énfasis en la prevención del embarazo.

“Factores que inciden en el embarazo de la adolescencia, tales como servicios de salud sexual y reproductiva, acceso efectivo a métodos anticonceptivos, educación para la sexualidad, prevención y atención de las violencias, y estrategias de participación y movilización social«, reiteró.

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Con la pandemia del COVID-19 los servicios de salud transformaron su atención de presencial a virtual, lo que facilita la atención y asesoría en temas sexuales y reproductivos.

Así como la continuidad en la atención y acceso a métodos anticonceptivos modernos para quienes lo necesiten.