El temor reina en el barrio Llano Verde oriente de Cali, después del atentado sus habitantes esperan garantías de seguridad.

La familia de Haimer Díaz de 36 años no puede creer que la violencia le haya arrebatado la vida repentinamente.

«Era un muchacho que manejaba un carro, tristemente cómo se lo llevan así, no tenía problemas con nadie, llevamos varios años viviendo aquí», aseguró Francisco López, padrastro del fallecido.

Sus vecinos que lo vieron crecer en el barrio Llano Verde lloran su pérdida, están atemorizados por la masacre de los cinco jóvenes y el atentado con la granada a un CAI de la Policía.

«Estábamos hablando que empezaba a trabajar el lunes y sentados de frente cuando de repente la explosión, quedé como aturdido, me dijo corra corra», afirmó Jairo Garay, quien resultó herido.

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En otros escenario familiares y amigos despidieron en un conmovedor funeral colectivo a los adolescentes asesinados.

Nadie sabe quién está detrás de estos ataques, pero sus habitantes en medio del temor esperan una pronta respuesta de las autoridades y una verdadera garantía para su seguridad.