Miles de migrantes venezolanos siguen llegando a diario a la terminal del transportes del norte con el deseo de encontrar un tiquete con destino hacia Necoclí. Le temen a la travesía que les espera para llegar a Estados Unidos, pero muchos eligieron arriesgarse, según ellos, para apostarle a un mejor futuro.

“Claro, tengo miedo pero ¿Qué se puede hacer? Hay que luchar por los niños”, responde María Fayola, una inmigrante venezolana, cuando se le preguntó por el creciente temor de migrantes que deciden cruzar la selva de Darién.

No solo María piensa en sus hijos, Jonathan lleva días haciendo escala en varias ciudades de Colombia.

“Llevamos como unos 4 días viajando y ahora nos falta porque son como tres semanas más”, revela Jonathan Ibarra, ciudadano venezolano.

Ante la contingencia que hoy vive la terminal de transportes del norte por la alta afluencia de pasajeros, el Ministerio de Transporte autorizó la contratación de más buses a las empresas que prestan el servicio para que se pueda atender la demanda de pasajeros.

“Se permite que salgan mucho más rápido y que las empresas de transporte puedan usar mediante convenios a empresas de transporte especial para viajar hacia el Urabá antioqueño, informa Carlos Mario Patiño, asesor de Gerencia, Terminales Medellín.

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El caos en las terminales camino al Urabá

Samir Echeverri, director Ejecutivo de la Asociación de Transportadores de Pasajeros de Antioquia explicó cómo está operando la logística.

“Nosotros tenemos hoy alrededor de 1600 sillas ofertadas para subregiones. Con esta operación podríamos hablar de otras 1000 sillas aproximadamente diariamente hacia el Urabá en especial hacia Necoclí, explica.

Mientras tanto, en las calles de Medellín hay cientos de migrantes que no podrán seguir la ruta porque llegaron sin recursos.