Dos semanas después de derribada la estatua de Sebastián de Belalcázar por indígenas Misak en Popayán, el futuro de la figura ecuestre del fundador de la capital del Cauca es incierto.

Autoridades esperan resultados de un estudio antropólogo para definir si la figura vuelve al pedestal o tiene que ser reubicada.

El pasado 16 de septiembre, comunidades indígenas Misak derribaron (ver video) la estatua de Sebastián de Belalcázar del pedestal que lo sostenía desde 1937, en El Morro de Tulcán.

Dos semanas después aún no se tiene claro si la figura ecuestre volverá o no a su sitio habitual.

Tendremos un informe que nos dice, mire, en el Morro, efectivamente existió una civilización o no existió y tuvo este impacto y por lo tanto se puede hacer tal o cual cosa, de manera que eso lo sabremos en un tiempo determinado cuando se termine esa investigación”, dijo el alcalde de Popayán, Juan Carlos López.

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A pesar de los anuncios en todos los niveles del Gobierno, la figura ecuestre de Belalcázar sigue a un costado del pedestal sin que hayan iniciado las labores de restauración.

Las visitas al lugar han sido restringidas mediante custodia de la Policía.

Eso era, es un sitio sagrado en el sentido de que allí reposan los osarios o espacios donde descansaban nuestros ancestros”, afirma el gobernador del resguardo La María, Luis Enrique Yalanda.

En tanto se da el resultado de los estudios antropológicos para definir si el Morro es o no un cementerio ancestral, los indígenas Misak siguen firmes en su posición de no retorno de Belalcázar a este mirador.