15 años después, y gracias a la Comisión de la Verdad, la JEP y la Comisión de Justicia y Paz, fue posible que una víctima y el victimario de su hijo asesinado se vieran nuevamente frente a frente en un acto de reconciliación y perdón. Se trata de un coronel que reconoció haber realizado ejecuciones extrajudiciales y haber dado la orden para asesinar al hijo de Gilma Jiménez, una residente de Tolú Viejo.

El coronel retirado Luis Fernando Borja, excomandante de la Fuerza de Tarea Conjunta de Sucre, reconoció ante la JEP que bajo su mando dio la orden de asesinar a por lo menos 57 personas que fueron presentadas como guerrilleros dados de baja en combate. Todo para dar resultados ante sus comandantes superiores.

Le puede interesar: El papel de Bielorrusia en la guerra en Ucrania: ¿qué tan peligroso es que ya no sea un país sin armas nucleares?

“El comandante del Ejército de ese entonces, mi general Montoya nos pedía resultados. Esa situación de las ejecuciones extrajudiciales no se inicia con el coronel Borja, venía de muy atrás. Las manzanas podridas en el Ejército somos todos”, dice el coronel retirado Luis Fernando Borja, en entrevista con NotiCentro 1 CM&.

Borja ingresó a los 17 años a la escuela militar y allí dice aprendió a hacer la guerra.

“Me acusan de traidor. Pero cuando yo ingresé a la escuela militar allá me enseñaron a hacer la guerra. Nos enseñaron que todo el que piensa diferente es comunista y es enemigo, por lo tanto hay que desaparecerlo. Yo aprendí en el Ejército a matar gente en combate y fuera de combate”, asegura Borja.

Junto a él está doña Gilma, cuyo hijo Carlos Alberto Valeta Jiménez de 19 años fue asesinado por orden del excoronel Borja en el 2007. 15 años después y gracias a la Comisión de la Verdad, hoy se pueden mirar frente a frente.

Vea también: ‘Otoniel’ pide frenar su extradición alegando que fue colaborador de las Farc

“Yo no guardo rencor contra él. Ya lo perdoné. Yo dejé tantos rencores, si Jesús nos perdonó nosotros también debemos perdonar. Pero para nuestros hijos lo más importante es que se les limpie el nombre y que se pueda conocer que ellos no eran guerrilleros, ni delincuentes”, dice doña Gilma Jiménez.

A estas palabras responde Borja: “esto no lo hace un fallo judicial lo más importante que le ha pasado a este país es el proceso de paz, lo malo es que la Comisión de la Verdad dure tan poco. Es más importante la reconciliación y esto no se logra por un fallo judicial. Es más importante reconciliarnos que 40 años de cárcel”.

Para doña Gilma lo más importante es que ahora el nombre de su hijo Carlos Alberto esté limpio y la verdad se conozca sobre que su hijo no era guerrillero.

Conozca más: Joe Biden: Putin debe “pagar por su agresión” o causará “más caos” en el mundo

“Yo quiero encontrar a todas la víctimas y contarles la verdad sobre lo que pasó” dice Borja.

El encuentro de Borja y la señora Gilma Jiménez sucedió en el Cacarica en Chocó durante los actos de conmemoración de los 25 años de haberse ejecutado la Operación Génesis que adelantaron las Autodefensas Unidas de Colombia en complicidad con el Ejército, tal y como quedó sentenciado en un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y que desplazó a más de tres mil indígenas, afrodescendientes y campesinos.