Las compraventas se volvieron negocios esenciales en época de pandemia. En medio de la crisis de miles de hogares han sido el salvavidas de muchos colombianos escasos de recursos, un lugar que hoy ya no tiene clase social.

«Prácticamente de dos meses para acá se empezó a regular. Antes pensábamos que la gente estaba sin plata y mentira, la gente tenía plata», dice uno de los propietarios de una compraventa.

En estos lugares, odiados por muchos, otros encuentran la solución urgente y lejos de los trámites bancarios para pagar el arriendo, el colegio, las medicinas.

«Hemos estado dispuestos a ser la mano amiga de gran liquidez para muchos hogares colombianos», precisó Sandra López, directora de la Federación de Compraventas.

Hoy sus principales negocios se enfocan en el oro y joyas preciosas.

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«La gente lo que tiene guardado es su oro y está trayendo para préstamo, más que el oro subió muchísimo».

Gramo de oro que antes de la pandemia valía 120 mil pesos y hoy se vende a $175 mil. Además, cuando se habla de oro cualquier joya vale, hasta la argolla de matrimonio.

Así, sobrevive un negocio que genera en el país 40 mil empleos directos y 10 mil indirectos.