Tras cinco años de la firma del acuerdo de paz, en Cauca se ha recrudecido la violencia. Existen dos alas de las antiguas FARC, el ELN, ‘Los Pocillos’ y grupos de nuevos paramilitares se disputan con el Ejército el control territorial de más de 24 mil hectáreas sembradas con hoja de coca.

En el Cañón del Micay, que atraviesa los municipios de Argelia, El Tambo y López de Micay, ejerce pleno control el Frente Carlos Patiño de las disidencias de ‘Gentil Duarte’. Se puede evidenciar que su presencia es tan normal entre la población que caminan tranquilos por las calles, juegan billar y hasta andan desarmados.

 

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“La implementación del punto uno de la ‘Reforma Agraria Integral’ no se ve por ningún lado, va en un 0.4 por ciento y definitivamente volvieron los actores armados a posicionarse de los territorios”, sostuvo Walter Aldana, analista.

En algunas veredas y corregimientos existen requisitos para entrar. Los puestos de control son estrictos. Sin embargo, protagonizan cruentos combates con la ‘Segunda Marquetalia’, el ELN, ‘Los Pocillos’ y el Ejército por el control de extensas áreas de producción de narcóticos.

 

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“Hoy la autoridad en el Cauca, en la zona rural, son los grupos armados, mientras la autoridad nuestra queda en un segundo plano“, resaltó Aldana.

Este panorama se repite en el nororiente: área de Corinto, Toribío y Jambalo, pero también en centro del Cauca y la salida al Pacífico por El Naya, municipios de Santander de Quilichao, Suárez, Morales y Buenos Aires.