San Andrés, Providencia y Santa Catalina sufren un nuevo flagelo.

Más que alimentos, ahora lo que necesitan las personas damnificadas son medicamentos que se han escaseado en medio de la crítica situación que viven.

Es el caso de un hombre a quien no ha sido posible aplicarle una inyección antitetánica luego de un accidente.

Otras enfermedades también necesitan ser tratadas de manera urgente en el archipiélago.

Los medicamentos se hacen indispensables en medio de la reconstrucción de la isla donde un accidente o herida es inevitable tras el paso del huracán Iota.