Cruzar los andes colombianos, atravesar la cordillera Central fue un sueño que empezó en 1902. Más de cien años después este proyecto ve la luz al final del túnel.

En medio de la majestuosidad de las montañas de los departamentos del Quindío y Tolima, se hace realidad este sueño, que tuvo dos grandes enemigos: el contractual y el técnico.

El primero dejó un sobrecosto, según la Contraloría de cerca del 500 por ciento del valor inicial.

El segundo: la superación de ocho fallas tecnológicas de más de tres kilómetros, entre ellas la falla de la Soledad, que casi hecha al traste el proyecto.

Las obras fueron paralizadas en 2016, con 56 % de avance, y solo hasta 2018 una inyección de 620.000 millones de pesos pudo volver a convertir el sueño de atravesar la cordillera Central en una realidad, 6.500 hombres y mujeres fueron los héroes de la construcción de esta megaobra.

Cuando se entregue esta obra los colombianos ahorrarán más de una hora de camino.

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El Túnel de la Línea funcionará en un solo sentido desde el Quindío hasta el Tolima.

Antes de ingresar al túnel principal, se pasan otros tres túneles cortos.

Paralelo al túnel habrá un túnel de rescate en caso de que se presente alguna eventualidad para guiar al viajero y hacer una evacuación, llevándolo a una de las 17 galerías que comunican los dos túneles.

Para viajar del Tolima al Quindío se hará por la vieja vía que se utilizará en doble calzada.

La obra costaba inicialmente 600 millones de pesos y al final se pagarán $2.9 billones de los cuales solo el Túnel de la Línea valdrá un billón, esta obra se convirtió para muchos, más que en proyecto de ingeniería en una pugna política que originó atrasa y sobrecostos.

Pese a todo este viernes habrá luz al final del túnel y el próximo mes de abril se espera que se entreguen otros 20 túneles y 22 puentes.