La diócesis de Quibdó y Apartadó realizó una misión humanitaria con otras organizaciones en el municipio de Murindó, Antioquia, del 7 al 11 de marzo.

Allí, se visitaron las comunidades de la Isla y Turriquitadó Llano, donde se constató la disputa territorial entre el ELN y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).

Dicha confrontación agudiza la crisis humanitaria para cerca de 2.200 personas que hacen parte del Cabildo indígena del municipio.

 

 

Según la diócesis, “las comunidades indígenas han sido víctimas de confinamiento, desplazamiento, reclutamiento de sus jóvenes, amenazas a líderes sociales y comunidades, y la pérdida de su autonomía”.

Además, denuncia que el ELN instaló minas antipersonales dentro de los cultivos y en los caminos de las comunidades.

La instalación de esas minas ya cobró una víctima, un niño de 12 años de la comunidad la Isla que pisó un artefacto el pasado 28 de febrero.

 

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Y tras pasar cinco semanas de confinamiento, apenas empiezan a llegar las primeras ayudas humanitarias, según la diócesis de Quibdó y Apartadó.

Las comunidades piden al Gobierno nacional tras su “abandono histórico”, ayuda tanto humanitaria como de seguridad y desminado.