En una diligencia de versión libre realizada este lunes en la sede de la JEP en Bogotá, Héctor Julio Villarraga Cristancho, alias ‘Grillo’, reconoció su responsabilidad en la comisión de los hechos que acabaron con la vida de 11 diputados del Valle del Cauca, el 18 de junio de 2007.

“Asisto aquí para narrar lo que aconteció con los diputados del Valle porque el Acuerdo Final nos obliga a ello. Así como estuvimos tan comprometidos en la lucha armada, lo estaremos con el esclarecimiento de la verdad, en procura de sanar las heridas del conflicto”, indicó Villarraga.

El compareciente señaló que este caso “fue uno de los más graves que nos ocurrieron (a las extintas Farc) en la guerra. Les pido perdón al país y a los familiares de las víctimas por el dolor tan grande que les causamos. Ellos fueron secuestrados y murieron en nuestro poder”.

Villarraga describió en detalle cómo, siendo comandante del Frente 60, movilizó a los 12 diputados secuestrados, entre mayo de 2002 y 2007, a través de los Farallones de Cali, la selva del Pacífico colombiano, los municipios de Buenaventura, en el Valle del Cauca; Argelia, López de Micay y El Tambo, en el departamento del Cauca; y Leyva, El Charco e Iscuandé, en Nariño.

Esto ocurrió luego de haberlos recibido de manos del Frente Urbano “en muy malas condiciones de alimentación, ropa y salud”, en inmediaciones del río Naya, hacia finales de mayo de 2002.

El 11 de abril de 2002, los 12 diputados fueron secuestrados por unidades del Frente Urbano y del Bloque Móvil Arturo Ruiz en la sede de la Asamblea del Valle, en Cali.

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Según alias ‘Grillo’, durante los primeros años de cautiverio, los diputados del Valle fueron divididos en dos grupos a través de diversos cauces fluviales de los departamentos de Cauca y Nariño.

Luego de huir de varias persecuciones del Ejército, los cautivos fueron reagrupados y custodiados por cerca de 25 integrantes del Frente 60, según narró Villarraga a la magistrada Julieta Lemaitre, relatora del Caso 01 de la JEP.

El desmovilizado describió los vejámenes a los que sometieron a los diputados, marchas de hasta 12 horas a través de la selva, una alimentación precaria basada en legumbres y granos, exposiciones prolongadas a las inclemencias del clima, la poca o nula privacidad cuando realizaban sus necesidades fisiológicas y los momentos en que eran atados con cadenas a sus camas o árboles como un método de castigo, entre otros.

Al mismo tiempo describió que para el 2007 cada diputado tenía un guardia asignado a su alimentación, transporte, vigilancia y para fusilarlo, en caso de intento de rescate militar. Fueron estos quienes ejecutaron a 11 de los 12, en cumplimiento de las órdenes recibidas.

En respuesta a las preguntas de los familiares de las víctimas, presentadas por la magistrada relatora, Villarraga dijo que el objetivo principal del secuestro era mantener con vida a los diputados del Valle.

No obstante, y atendiendo las instrucciones del entonces integrante del Secretariado de las Farc, Guillermo León Sáenz, conocido como ‘Alfonso Cano’: “la orden era ejecutarlos si se presentaba un intento de rescate o si enfrentábamos una situación en la que podríamos perder el control”, agregó.

Según Villarraga, alias ‘Alfonso Cano’ “era la única persona del secretariado quien recibía las novedades del grupo de los diputados”. En la práctica, cada integrante de la dirigencia de esa guerrilla estaba a cargo de una zona del país y a “Cano “se le asignó específicamente el grupo de los diputados”.