La Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex) declaró este jueves persona «non grata» a la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, por sus «declaraciones xenófobas» en contra de los venezolanos y pidió al Gobierno de Colombia que impida que tengan repercusiones violentas.

En un comunicado emitido en Miami (donde tiene su sede) Veppex subrayó que López achacó un aumento en el índice de inseguridad en Bogotá a la participación de venezolanos en bandas criminales.

«La afirmación de Claudia López es, además de irresponsable, peligrosa, por las consecuencias que eso pudiera generar en una población migrante venezolana bastante significativa que ha huido de la dictadura de Nicolás Maduro y se ha establecido en el hermano país de Colombia», indicó el presidente de Veppex, José Colina.

Según Colina, lo dicho por López puede «generar agresiones no solo de la población colombiana hacia los venezolanos, sino también se puede traducir en malos tratos por parte de los organismos de seguridad colombianos hacia los nativos de Venezuela que residen allí».

Por esto mismo, Veppex hizo un llamado a las autoridades y al presidente Iván Duque a evitar «este tipo de situaciones que pudiesen repercutir en acciones muy duras en contra de una comunidad que ya vive una pesadilla al tener que salir en condiciones altamente riesgosas para huir de la tiranía».

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De igual forma, hizo un llamado a la comunidad venezolana que vive en Colombia a denunciar y señalar a los connacionales que «con su mal comportamiento están ocasionando un daño terrible a quienes se encuentran en territorio colombiano».

Veppex declaró antes persona «non grata» al expresidente del Gobierno español Jose Luis Rodríguez Zapatero, mediador en el fracasado diálogo entre Gobierno y oposición en Venezuela, y al alto representante de la Unión Europea (UE) para la política exterior, el exministro español Josep Borrell.

También al cocinero turco Nusret Gokce, quien agasajó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en su restaurante de Estambul, y al primer ministro de Trinidad y Tobago, Keith Rowley, entre otras personas.