Buena parte de las empresas dedicadas al negociado de las libranzas aconteció por falta de vigilancia del Estado frente a las empresas que las gestionaban.

El superintendente de sociedades dice que hizo lo que estaba a su alcance, pero también que la vigilancia de éstas está en manos de la Superintendencia de Economía Solidaria, que no cumplió su papel.