«Todo fue muy rápido», así relató el pescador y capitán de lanchas recreativas, Saúl Bechara, los momentos de angustia que vivió junto a su esposa y sus dos hijos, de 14 y 17 años, en un arroyo en el barrio El Campestre, Bolívar.

«El taxi pegó en un poste cuando la corriente nos llevaba arrastrados y se comenzó a llenar de agua. Ya nos llegaba a la cintura, ahí fue donde decidimos salir del taxi«, dijo.

También contó que primero salieron sus hijos arrastrados por la corriente al abrir la puerta,  luego su esposa y por último él.

«Le dije a mis hijos que nadaran, yo no me preocupé por ellos porque sé que saben nadar, me preocupé bastante fue por mi esposa porque ella no sabía. Le dije a mi hijo que no se preocupara, que nadara a la orilla».

Primero los menores lograron ponerse a salvo con ayuda de la comunidad y posteriormente la pareja de esposos.

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«La verdad es que no sentí miedo ni temor. Yo me aferré a la oración. Yo le pido a Dios que me los guarde, que me los proteja, que me permitiera llegar a la orilla junto con mi esposo», contó Teresa Páez.

La familia que reside en la Isla de Tierra Bomba se encontraba ese día adelantando los preparativos del grado de bachiller de uno de los hijos.