Los ataques contra el personal de la salud parecen interminables en medio de la pandemia. Esta vez, el hecho de intolerancia se presentó en la Clínica Estrios por parte de familiares de una paciente que fue tratada como sospechosa de COVID-19.

«Decido aislarla de los demás pacientes para evitar la propagación de la enfermedad. Los familiares no estuvieron de acuerdo. Ingresaron tres inicialmente a la Clínica, amenazaron a varios compañeros de turno, especialmente a una doctora en servicio. Al tratar de mediar con ellos, de explicarles nuevamente la situación y porqué debía aislar a la paciente, uno de los familiares de la paciente ingresó, me golpeó en la cabeza con un casco de moto», relató el médico agredido.

Además, asegura que sus compañeros fueron amenazados de muerte y estas personas señalaban que el personal iba a recibir un porcentaje mayor por un paciente COVID.

Ante este hecho, la gerencia de la clínica especialista en cuidados intensivos está a punto de cerras sus puertas.

Entre tanto, la Secretaría de Salud pidió a las autoridades la garantía para que el personal médico pueda desempeñar su labor.