Colombia entró este domingo en la era del cambio con la investidura de Gustavo Petro, primer presidente de izquierda del país, quien trazó las líneas maestras de una revolución pacífica para construir una nación “justa, fuerte y unida” en una vistosa ceremonia cargada de simbolismos.

Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia fue cuando la senadora María José Pizarro, hija de Carlos Pizarro, comandante del M-19 que fue compañero de Petro en esa guerrilla y cayó asesinado en marzo de 1990 cuando era candidato presidencial tras dejar las armas, impuso la banda presidencial al nuevo jefe de Estado.

Lea también: Uribe define temas con los que hará oposición a gobierno de Gustavo Petro

Pizarro, que lucía una chaqueta roja que llevaba en la espalda la foto de su padre con una frase premonitoria de este: “Que la lucha por la paz no nos cueste la vida”, no pudo contener las lágrimas y abrazó a Petro al ver cumplido también el sueño del asesinado excomandante del M-19.

Nada más jurar el cargo, Petro dio su primera orden presidencial, de que sacaran la espada del Libertador de la Casa de Nariño y la llevaran a la Plaza de Bolívar para que ese símbolo de la Independencia de Colombia, y también del M-19, estuviera a su lado en el histórico momento, una petición que su antecesor, Iván Duque, le negó.

Por su parte, la senadora se pronunció por este acto por medio de su red social, Twitter.