El ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo manifestó este lunes que el país se prepara para retomar la aspersión aérea sobre cultivos ilícitos, suspendidas hace cinco años, porque sus resultados ya están probados y aseguró que suspender ese método fue un «gravísimo error».

«Hay que decir con claridad, cumpliendo claro está todos los requisitos de la Corte Constitucional, que la aspersión aérea hoy es más necesaria que nunca antes para continuar con la disminución de los cultivos ilícitos», indicó Trujillo.

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Al mismo tiempo informó que el Gobierno considera «reiniciar el programa de aspersión que es fundamental» en la lucha contra el narcotráfico porque «se trata de un asunto de seguridad nacional».

Trujillo aseguró que lo que falta para cumplir con las exigencias de la Corte es una audiencia pública ambiental que se realizará el próximo 1 de septiembre y recalcó que «el mayor enemigo de la paz es el narcotráfico».

El Gobierno defiende el regreso a las aspersiones aéreas con el potente herbicida glifosato como respuesta al crecimiento de los cultivos lícitos que en 2019 alcanzaron las 154.000 hectáreas sembradas de coca.

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Esa cifra fue de tan solo 15.000 hectáreas menos que el récord de 169.000 hectáreas medido en 2018, según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

«La aspersión aérea ya está probada. La aspersión aérea mostró sus aspectos positivos, mostró su eficacia», agregó el ministro y subrayó que ese método «es hoy más necesario que nunca para continuar con la disminución de los cultivos ilícitos de coca».

Entre los argumentos expuestos por Trujillo está que con la aspersión aérea se pueden erradicar diariamente entre 400 y 600 hectáreas de cultivos de coca.

Que además «genera más condiciones de seguridad para la fuerza pública y los erradicadores«, con frecuencia atacados cuando hacen ese trabajo.

«Suspender la aspersión fue un gravísimo error, un grave error que llevó al crecimiento inusitado de cultivos ilícitos, crecimiento inusitado que se convirtió desde entonces en la principal fuente de financiación de los grupos criminales que están ahora involucrados en los homicidios colectivos«, resaltó Trujillo.

Una sentencia de la Corte Constitucional en 2014 ordenó la suspensión de las aspersiones aéreas luego de que la OMS incluyera al glifosato entre los plaguicidas que pueden causar cáncer en humanos.

A mediados de 2015, durante el Gobierno de Juan Manuel Santos, el Consejo Nacional de Estupefacientes (CNE) acató la sentencia del alto tribunal.

En 2017, emitió un nuevo fallo en el que estableció que sería posible reanudar las aspersiones aéreas si una investigación científica, de forma «objetiva y concluyente, demuestra la ausencia de daño para la salud y el medio ambiente».

La Corte Constitucional puso además seis requisitos que el Gobierno debe cumplir para reanudar las aspersiones y en esas condiciones trabajan las autoridades para volver a dicha práctica en una fecha aún indefinida.