Como un ‘’cáncer para las comunidades’’ calificó este lunes el obispo de Quibdó, monseñor Juan Carlos Barreto, a los grupos armados ilegales que libran una lucha sin cuartel en diferentes municipios del Chocó.

Y es que crítica sigue siendo la situación de orden público en el departamento del Chocó, y en especial en el municipio del Alto Baudó.

De acuerdo con un informe presentado hoy por la Misión Humanitaria que encabezaron obispos de la región a las poblaciones en conflicto.

Lo que encontraron es un panorama desolador de muerte, temor, presiones, angustia y hambre ejercida por grupos armados al margen de la ley.

Así lo revelaron en un sentido comunicado con el cual dieron parte de lo hallado, en un resumen de siete puntos:

  • Control social y territorial por parte de los actores armados.
  • Reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes.
  • Instalación de minas antipersonales.
  • Amenazas y señalamientos a líderes y comunidades.
  • Asesinatos selectivos y el homicidio de Luz Ayda Conchave Lana en el contexto de enfrentamientos entre actores armados dentro de la comunidad indígena de Miácora.
  • Violación a los reglamentos internos y a la autonomía de las comunidades.
  • Limitación de la movilidad y la productividad.
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Por esta razón, el obispo de Quibdó, monseñor Juan Carlos Barreto hizo un duro cuestionamiento a los grupos armados ilegales que se disputan el territorio.

‘’Que los actores armados entren en la consciencia de que son un cáncer para las comunidades, de que no hay ningún objetivo político ya cuando están instalando minas antipersonales en los cultivos y los caminos, y cuando sometieron a la gente al miedo y al hambre’’.

Pero el reclamo también fue para el Gobierno nacional, para que actúe no solo enviando tropas militares a la región sino la tan anhelada inversión social que, hasta el momento, dicen, solo se queda en las promesas de discursos de ocasión.