Bajo la fuerte lluvia y con avisos que la vida es sagrada, miles de habitantes de Buenaventura participaron en una marcha por la paz, convocada para protestar por los actos de violencia de los últimos días que han generado miedo y obligado a la población a confinarse en sus viviendas.

De acuerdo con cifras, la violencia en Buenaventura deja al menos 15 homicidios en lo que va corrido del mes de febrero, además de muchos casos de extorsión y desaparición forzada.

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“Estamos invitando a todos los jóvenes que se encuentran en situación de violencia, que están inmiscuidos en todos esos grupos al margen de la ley para que se retiren de eso, o sea, hay otra vida, otra oportunidad, hay estudio, hay trabajo y empleo y muchas maneras más de salir adelante, las armas no es la solución. Invito a los jóvenes a que se desarmen, desarmen su corazón y regresen a la sociedad civil”, fue el vehemente llamado que hizo Jairo Castelblanco Ochoa, un habitante de Buenaventura, que le duele como su gente muere cada día víctima de los grupos delincuenciales.

Los que también participaron masivamente en esta marcha fueron los niños y jóvenes, estos últimos las principales víctimas de la violencia en la ciudad puerto. Damaris García Valencia, una niña de 12 años, le dijo, en medio de su inocencia, a los violentos que “dejen tanta violencia porque están acabando un pueblo”.

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Esta marcha fue convocada por la sociedad civil, la Diócesis de Buenaventura y el Gobierno local buscando hacer un llamado a los violentos.

“Es una nueva expresión de rechazo del pueblo de Buenaventura a la violencia, a los violentos, a los que han creído que por esta vía van a tener buenos resultados. La comunidad siempre lo ha hecho, siempre se ha expresado y hoy quiso hacerlo otra vez y lo estamos haciendo”, reiteró el alcalde de Buenaventura, Víctor Hugo Vidal Piedrahita.

A su vez, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, obispo de la Diócesis de Buenaventura, dijo que se necesita que los violentos escuchen que la guerra no es la solución.

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“Toda Buenaventura está pidiendo la vida, la paz, la reconciliación y la dignidad. Es un pueblo que, no aguanta más las balas, los asesinatos, la desaparición y la intimidación y que necesita la paz para salir adelante”, aseveró.

La marcha partió del sector de Kilómetro 5, ingresó a los barrios Juan 23, Pampalinda, Bellavista y terminó en La Independencia con una serie de actos culturales.