Tras conocerse la denuncia de amenazas y desplazamiento forzado del sacerdote Raúl Mejía en Antioquia, el religioso rompió el silencio y expresó su tristeza por dejar la comunidad, días previos a la Semana Santa.

Cinco días después de salir desplazado lleno de temor del municipio  de Armenia Mantequilla, el sacerdote relató cómo recibió las amenazas de muerte.

“Mi vida corría peligro, dijeron que me cuidara, que ellos mismos me asesoraban. No tuve mucha claridad sobre los motivos ni quiénes eran, pero empecé de ahí en adelante a tomar las preocupaciones suficientes”, dijo el religioso.

También aseguró que en sus 22 años como religioso, nunca había tenido problemas y menos con grupos armados.

“Es la primera vez que tengo una dificultad porque hemos tenido muy buena relación con la comunidad, con todas las personas de todos los estratos he tratado de hacer muy bien mi trabajo como sacerdote”, agregó el padre Mejía.

Ahora, la principal preocupación de es que los feligreses no tendrían párroco para celebrar las actividades de Semana Santa.

César Alcides Balbín Tamayo, obispo de la Diócesis de Caldas, Antioquia, indicó que lo primordial es “la seguridad para que el sacerdote pueda estar en la comunidad. Hemos recibido llamadas de tristeza porque valoran al sacerdote”.

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La Policía y la Fiscalía adelantan las investigaciones correspondientes para establecer quiénes son los responsables de las intimidaciones.