La Superintendencia de Salud tomó el control del Hospital de Quibdó, San Francisco de Asis, uno de los más importantes del departamento, tras detectar que la institución enfrenta serios problemas operativos, administrativos y financieros.

En un comunicado de la Superintendencia se advierte que “al verificar la atención al usuario, la Supersalud encontró que la ESE tiene serias dificultades que atentan contra la adecuada prestación de los servicios de salud a su población, máxime teniendo en cuenta que se está en medio de la pandemia por la pandemia del COVID-19 y que esa institución es el centro de referencia público del departamento, poniendo en peligro real el derecho a la salud de la población más pobre y vulnerable”.

El diagnóstico de la Superintendencia revela que en el Hospital de Quibdó no están dadas las condiciones sanitarias para la atención a los pacientes. Advierte que “no garantiza el mantenimiento preventivo, correctivo y calibraciones de los equipos biomédicos, y presenta fallas de calidad en la prestación de los servicios de laboratorio clínico, transfusión sanguínea y servicio farmacéutico.

Tampoco se garantiza la apropiada manipulación de alimentos que se les daban a los pacientes, toda vez que no se observaron prácticas higiénicas.

En cuanto a gestión ambiental y sanitaria, se encontraron deficiencias en el manejo de los residuos hospitalarios y un inadecuado control de plagas.

Además, encontraron que no dispone de los servicios de radiología, laboratorio de patología, cuidado intensivo neonatal, cardiología y cirugía pediátrica.

En cuanto a la situación financiera, el Hospital San Francisco de Asís funciona a pérdidas y acumula hasta 7 meses de retraso en los pagos al personal de salud que atiende a los pacientes.

Al respecto el comunicado agrega que “La Supersalud encontró que de un año a otro los pasivos se incrementaron en 123 %, al pasar de $7.544 millones en 2018 a $16.808 millones en 2019, lo que agravó su situación financiera.

En promedio cada mes el hospital recauda $2.450 millones, un flujo de efectivo insuficiente para cubrir los $3.095 millones que requiere por gastos de personal, gastos generales y prestación de servicios”.