Otra increíble historia de no creer se presentó en una iglesia con la empresa Electricaribe.

El padre Roberto Rodríguez, llegó del Chocó a Barranquilla como misionero claretiano. Lo que no imaginó el religioso es que en la Puerta de Oro iba a encontrar una injusticia más grande que la de su tierra natal.

«Cambiaron el medidor y a los ocho días nos llegaron dos facturas, una por 11’373.040 pesos y otra por 5’015.550 pesos«, dijo el párroco.

Allí inició el vía crucis que aún no termina, pues nadie le responde.

«Comenzamos a hacer los debidos reclamos, también apelamos a la Superintendencia de Servicios Públicos, y hasta este momento, no hemos encontrado ninguna respuesta ni de la empresa, ni de la Superservicios», manifestó.

Al padre Roberto no le escuchaban sus súplicas, por el contrario vino la amenaza de un inminente corte de energía.

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«Hace tres día vinieron diciendo que nos iban a cortar el servicio y yo les dije: la van a tener que cortar porque eso está en reclamo y nosotros no tenemos con qué pagar», relató.

Para el misionero claretiano, es la negligencia más grande que ha visto, mientras se atropella al ciudadano del común.

«Eso no tiene perdón de Dios, a las personas que actúan así no les va a ir bien, están abusando cometiendo atropellos contra la Iglesia, contra los pobres».

Electricaribe se va, pero según expresa el párroco no puede darle el descanso eterno.

«Para Electricaribe no puede brillar nada, sino oscuridad porque eso es lo que ellos presentaron, eso es lo que demoraron durante los años que estuvieron operando acá. No puede brillar la luz donde hay injusticia, donde hay abuso, donde hay muerte».

Ahora solo espera el padre, desde el púlpito de su iglesia, que el nuevo operador escuche sus palabras.