Los obispos del país, agrupados en la Conferencia Episcopal Colombiana, expresan su respaldo a los reclamos ciudadanos por la difícil situación social, económica y de salud que vive el país, pero se suman al llamado que diversos sectores sociales han hecho a los promotores del Paro Nacional, para que suspendan las marchas y concentraciones programadas para mañana 28 de abril, que, “en este momento crítico a causa de la pandemia, representan un gravísimo riesgo para la vida y la salud de todas las personas”.

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Mediante comunicado oficial expedido este martes, los obispos sostienen que “la Conferencia Episcopal reconoce la complejidad de la situación actual y reitera que la protesta social pacífica es un legítimo derecho que, históricamente, se ha ejercido de múltiples formas”.

“No obstante, ante la situación que afrontamos y los perjuicios que pueden derivarse para la salud pública, lo más recomendable es no recurrir a las marchas y concentraciones presenciales; no se trata de postergar la expresión de las necesidades y aspiraciones, sino de encaminarlas por medios acordes con las urgencias que la pandemia nos impone. Prima el derecho fundamental a la vida y es necesario anteponer el deber de cuidar la salud de todos”.

 

El comunicado está suscrito por monseñor Óscar Urbina, arzobispo de Villavicencio y presidente; monseñor Ricardo Tobón, arzobispo de Medellín, y monseñor Elkin Álvarez, secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia.

Acá el comunicado: