En 1882, cuando los sacerdotes Simón Herrera y Domingo Sánchez guiaron al pueblo de Quinchiaviejo a un mejor lugar para construir su cabecera municipal, uno de los cargueros resbaló y dejó caer la imagen de la virgen Inmaculada. Ese sitio fue el escogido para construir la iglesia erigida por indígenas herederos del cacique Chiricha. Pero meses después, el santuario donde se iba a bendecir la estatua de la virgen inmaculada se incendió.

Ayer, 16 de diciembre, antes de la medianoche, la parroquia San Andrés Apóstol de Quinchía donde se iba a bendecir la réplica de una cruz española, se incendió. También se quemó un asadero de pollos que estaba en los bajos de la iglesia.

Feligreses afectados registraron imágenes con sus teléfonos celulares. Uno de los afligidos por la escena quedó aún más impactado cuando vio esta imagen (Ver video).

En su teléfono apareció entre llamas y humo, la figura de una calavera con sus cuencas en tono naranja, unas marcas que parecían fosas nasales, y otra que se vio como una boca de la que caían chorros de fuego.

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A algunos testigos les sorprendió que parte de la candela se abriera hacia los lados y otras se escurrieran por los colmillos del cráneo.

Dicen que la imagen abrazó la parte posterior del templo y que tal vez por eso, solo el frente quedó en pie.

Luego de tres horas, 50 voluntarias con cinco máquinas de bomberos lograron consumir las llamas, pero en la memoria del feligrés que tomó esta fotografía quedó la imagen que dará mucho de qué hablar.