El incendio en una humilde vivienda, al occidente de Bucaramanga, puso al descubierto la historia de un hombre de 33 años a quien su mamá amarró con cadenas para alejarlos de los vicios.

“Yo mismo hice un testamento donde decía, yo Pablo García Muñoz autorizo a Gloria Elena Muñoz Zapata, mi mamá, que ella haga conmigo lo que sea y firmé con número de cédula para que ella se tranquilizara; yo pensé que haciéndole ese papel ya me iba dejar de molestar pero no, me encadenó porque yo soy un drogadicto, un consumidor”, dijo.

El sujeto era un exmilitar retirado hace seis años y asegura que su mamá lo engañó; el desespero lo llevó a pedir prestado un fósforo para lograr su fuga sin imaginarse las consecuencias.

«Yo estaba encadenado y le pedí unos fósforos a alguien y me los dio, yo arme el incendio y ahí gracias a Dios vinieron los bomberos y me ayudaron, lo hice para salir», sostiene.

La desesperada madre justificó su actuación responsabilizando al Gobierno.

«El Gobierno es el que debe ayudar a las madres colombianas cuando tienen a sus hijos con el tema del bazuco».

Por fortuna el exmilitar solo recibió quemaduras leves en uno de sus pies y la vivienda registro daños solamente en el cuarto donde estaba encadenado Pablo César.