Los sobrevivientes de la avalancha que dejó 33 muertos en el sector de Portachuelo, municipio de Rosas, insisten en que se agilicen los trámites que permitan su reubicación. Temen que los envíen a albergues o les paguen temporalmente un arriendo en viviendas del municipio y al final, deban regresar a la zona de riesgo.

Las autoridades les han dicho que deben ser reubicados, aunque hasta el momento no se ha definido hacia dónde los van a llevar. Ellos piden que se defina su situación y que no pase lo que ha ocurrido siempre: les hablan de reubicación, les pagan unos meses de arriendo y al final ellos deben volver a sus hogares.

Reinaldo Dorado, que sobrevivió a la tragedia, perdió a toda su familia, a eso se le suma la preocupación por lo que va a ser de su vida en adelante, no tiene a dónde ir y siente temor de quedarse en medio de la nada, abrazando promesas que nunca se van de cumplir.

“Perdí a la señora, los dos hijos, los suegros, a todos, ocho personas se me fueron ahí, yo quedé porque me fui ese día sábado”, contó Dorado.

Este sobreviviente dijo que hace un año los reubicaron de manera temporal, pero que regreso al lugar de la tragedia porque no tenía con qué sostener los gastos.

Al igual que él, existen familias enteras que temen por su futuro, algunos tienen adultos mayores que piden al Estado, un lugar para pasar sus últimos días, sienten miedo de regresar y que otra avalancha los deje sepultados para siempre.

Mientras tanto, las víctimas exigen a las autoridades encontrar a los responsables de la no construcción de 92 soluciones de vivienda en un contrato del Fondo de Adaptación por más de 5000 millones de pesos, cuyas viviendas son el mejor monumento a la desidia y la indolencia.