Dramática sigue siendo la situación que viven cientos de indígenas del Alto Baudó, municipio de 15 mil habitantes del departamento del Chocó, en donde, desde hace una semana, enfrentamientos entre grupos armados ilegales los tienen confinados y amenazados si llegan a salir de sus territorios.

Muy triste, nuestra población está confinada con un miedo total. Nuestra gente no sabe qué hacer. No se puede mover”, asegura sin titubeos Javier Arrieta, líder indígena coordinador de la Mesa de Diálogo y Concertación de los Pueblos Indígenas del Chocó.

 

 

Los indígenas, que ya vieron morir a la joven madre Luz Aída Conchave Lana, de la comunidad Miacora, exigen  a los grupos armados respeto por la vida.

No queremos más asesinatos a las mujeres, queremos que nos dejen en paz en nuestros territorios”, es el contundente llamado que hace Doracelis Sabaré Chamorro, habitante también del Alto Baudó.

 

 

Y los obispos de la región, que desde el lunes están en el territorio sitiado, denuncian que la prometida ayuda  humanitaria del Gobierno no ha llegado, como lo afirma, categóricamente Monseñor Hugo Quintero, obispo de Apartadó.

Me entristece grandemente encontrar a las comunidades indígenas desplazadas en su propio territorio. Aguantando física hambre porque no pueden proveerse de los medios que ellos han sembrado, como el plátano y la pesca, porque las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC, y el ELN se lo impiden”.

 

 

Y el padre Albeiro Parra, quien durante años ha adelantado trabajo social y pastoral en la región, se queja de la falta de Estado.

Aquí no hay ninguna seguridad. Aquí no hay ningún control del territorio.  Aquí lo que hay es una zozobra para todas estas comunidades”.

Y mientras la población clama angustiada, y los grupos armados ilegales mantienen control territorial como poder de facto en esta apartada zona del Chocó, al Alto Baudó comenzó a llegar presencia militar esta semana. Ayuda humanitaria aún no.