Los equipos de emergencia de Indonesia trabajan para encontrar sobrevivientes entre los escombros dejados por el tsunami que golpeó el sábado el estrecho de Sonda, entre las islas de Java y Sumatra, con un balance parcial de 281 muertos y 1.016 heridos.

Las autoridades mantienen vigilada la actividad del volcán Anak Krakatoa, ubicado en medio del estrecho, cuya erupción hace dos días provocó un movimiento de tierra submarino que originó el tsunami, según los geólogos del país.

Las autoridades han solicitado a los locales que permanezcan alejados de la playa hasta el próximo miércoles en prevención a un posible segundo maremoto.

El Anak Krakatora, de unos 300 metros de altura y cráter lateral, ha entrado en erupción casi a diario durante los últimos tres meses, la última fue el domingo pasado cuando expulsó una gran columna de humo y ceniza.

Otros hogares de Anyer, la mayoría chamizos de madera ubicados en primera línea de playa, son hoy un amasijo de escombros de madera y hierro.

El distrito más afectado por el envite de las olas es el de Pandeglang, en la parte javanesa, donde 207 personas perdieron la vida, 755 resultaron heridas, siete han desaparecido y 11.453 se encuentran desplazadas en campamentos temporales o en casas de sus familiares.

El presidente de Indonesia, Joko Widodo, visitó la zona y escuchó en el centro de salud de Labuhan la historia del indonesio Purwanto, quien se encontraba en la playa el sábado por la noche cuando llegaron las olas gigantes, logró escapar nadando e incluso salvar después a su esposa que se encontraba en casa.

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Los esfuerzos de los equipos de emergencia, ayudados por maquinaria pesada pero también utilizando sus propias manos para retirar los cascotes, se centran en limpiar las carreteras para acceder a la localidad de Sumur, adonde las asistencia todavía no han podido llegar.