Los esfuerzos del Gobierno nacional por contener el avance de la pobreza, en medio de la pandemia, son positivos según la reciente evaluación del Programa Ingreso Solidario realizada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en alianza con el Departamento Nacional de Planeación (DNP).

Para la evaluación de impacto del programa se recolectó información mediante encuestas telefónicas a nivel nacional, entre noviembre y diciembre de 2020, aplicadas a aproximadamente 3.500 hogares.

 

Le puede interesar: Personería denunció detenciones en el Portal de Suba, lugar no autorizado por las normas

 

Así pues, el Programa Ingreso Solidario, atenuó los efectos nocivos de la pérdida de empleo en los beneficiarios y aumentó el consumo en aquellos hogares que quedaron desempleados por causa de la crisis desatada por el COVID-19.

Una evidencia importante de la evaluación es que los niños, niñas y adolescentes de hogares que recibieron el Ingreso Solidario, incrementaron el tiempo dedicado al estudio entre 27 y 47 minutos al día, y aumentó la probabilidad que dediquen al menos 4 horas al día a sus actividades escolares.

También se registró un crecimiento en la probabilidad que algún miembro del hogar haya abierto una cuenta bancaria durante 2020.

 

Vea también: Conmoción por joven que con violenta patada tumbó a un abuelo de 74 años al río Mersey

 

Gracias a esta transferencia monetaria del Estado, un hogar de cuatro integrantes, que perdió sus ingresos al quedar sin empleo, aumentó en unos $50.000 el consumo de alimentos.

Adicionalmente, se encontró que con la implementación de esta transferencia aumentó el uso de instrumentos digitales, en especial de billeteras móviles.

El Gobierno creó el Ingreso Solidario en marzo del 2020 como una estrategia dirigida a mitigar el impacto de la pandemia para la población en situación de vulnerabilidad, pobreza y pobreza extrema.