La angustia y preocupación embargaron a las más de 400 personas venezolanas que permanecían en una zona aledaña a la terminal de transportes de Cali, algunos con niños en sus brazos.

“Miren los niños cómo están, no han desayunado, miren cómo estamos nos sacan de los cambuches y no tenemos donde vivir”, dijo Vivienda Yepes, una de las venezolanas afectadas con el desalojo.

Todos se preguntaban para dónde irían, mientras que las lágrimas reflejaban su desespero.

Jessica Lara, otra venezolana, contó que es “una mujer enferma, tengo riñón con hueco, para dónde voy”.

Durante el procedimiento hubo algunos desordenes por el intento de bloqueo a una vía, un joven de 24 años quedó detenido.

Las autoridades explican que cada persona deberá asumir su responsabilidad para poder vivir en la ciudad y algunos recibirán beneficios.

Claudia Muñoz, subsecretaria de Justicia de Cali, indicó que “hay prioridad para las mujeres en embarazo y familias que tengan niños que se quieran acoger a los beneficios que da la alcaldía”.

Por su parte, Lina María Toro, subdirectora de verificación migratoria, manifestó que “a quienes nos han manifestado, estamos buscando apoyo de OIM y serán movilizados hasta la frontera”.

El desalojo se realizó luego de múltiples quejas por inseguridad y brotes de enfermedades en la zona.